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ENTREVISTA A RAMÓN GARCÍA, PONENTE DE LA CONFERENCIA MAGISTRAL DEL XV CONGRESO SEMES-CV:“CADA VEZ ESTOY MÁS CONVENCIDO QUE LA PALABRA, EL AMOR Y LA TERNURA, CURAN”

Dr. Ramón García García, ha sido médico del servicio de Urgencias y en la actualidad de la UHD del hospital Arnau de Vilanova. Él ha sido el encargado de ofrecer la conferencia magistral del XV congreso de SEMES-CV. Por este motivo se le realiza una entrevista que se publica en la página web de esta sociedad.

Dr. Ramón García, hablemos sobre la conferencia magistral que acaba de realizar y sobre usted mismo, … así que, si le parece, empecemos….

P: ¿Cómo y en qué momento llega a interrelacionar medicina y literatura?

R: Una de mis pasiones es leer y escribir y en medicina te das cuenta que por mucho que cambie el tratamiento, el diagnóstico, etc la parte fundamental se basa en la relación entre las personas. La literatura habla de eso, de las personas, del alma humana…por ello decidí juntar mis dos pasiones, la medicina y la literatura. Además, fueron precisamente los pacientes, los que me hicieron ahondar en este campo y pensar que podía unir mis dos pasiones, la literatura con la medicina.

P: Durante su conferencia ha citado en varias ocasiones a Oliver Sacks, ¿qué significa para Usted este neurólogo?

R: Me fascina de él dos cosas: los médicos utilizamos palabras muy técnicas porque nos da miedo adentrarnos en los sentimientos, tememos sentir en nosotros el sufrimiento de los demás; Oliver Sacks rompió esa barrera y contaba las historias desde un punto de vista humano con el mismo valor científico, porque contaba lo que pasaba, la enfermedad sufrida, pero explicando cómo afectaba esa enfermedad a la persona, que es lo que realmente nos interesa. Pues muchas veces nos ocurre que vamos a varios especialistas y te dicen, por ejemplo, que el corazón está bien, el pulmón está bien, pero el paciente te indica que pese a eso él como persona no se encuentra bien, por ello este neurólogo me abrió un nuevo camino hacía esa perspectiva. En su libro Despertares, en su introducción, descubres que las personas a pesar de estar enfermas te pueden aportar un montón de cosas y eso es una auténtica maravilla.

P: Por tanto, y según estas explicaciones ¿ “devolver la salud es cuestión de amor”, tal y como ha citado en la conferencia?

R: Cada vez estoy más convencido que si se hiciesen estudios clínicos para ello se vería que la palabra, el amor, la ternura, curan. Lo que pasa es que no cuestan dinero. Si se pudiesen envolver en una cápsula y hubiese que pagar por ello y como consecuencia se produjesen unos beneficios, probablemente lo utilizaríamos más.

Cuando eres residente y te estás formando, coges todo lo que llega, le das la pastilla correspondiente y ya, pero luego, con el paso de los años te planteas que debe haber algo más; es entonces cuando descubres que la comunicación, el trato, el intentar facilitar las cosas al paciente al máximo hace que todo evolucione mejor.  Estoy convencidísimo que una persona feliz se cura mucho antes que una que no lo está. La felicidad, la alegría refuerza el sistema inmunológico, es algo que se da por hecho y no te explican en la facultad, es algo que está ahí latente y a la que no prestamos atención.

De hecho uno de los principales problemas que yo observo en los residentes es que no saben manejar sus emociones. En Urgencias puede haber pacientes que entren cabreados, nuestra tendencia natural es, ante una situación así, a enfrentarnos con el paciente, cuando lo mejor sería dejarle hablar, que se explique y así aliviar la tensión. De igual modo, en nuestro trabajo, nadie nos enseña a enfrentarnos al sufrimiento de la muerte y es algo muy importante porque tienes que aprender a fuerza de golpe. Creo que el manejo de las emociones tanto del paciente como de tus propias emociones, cómo saber reaccionar al dolor, al sufrimiento, es algo fundamental.

De hecho hay universidades en Estados Unidos que tienen como asignatura la literatura. Uno de los médicos americanos mas conocido que introdujo el sistema de formación de médicos residentes fue William Osler y él decía que para él era tan importante estudiar medicina como leer novelas porque ambas te podían enseñar un montón de cosas sobre las personas. La facultad en realidad te da los conocimientos técnicos, que está muy bien y que son imprescindibles, pero la literatura te enseña de lo humano, por eso yo pondría la literatura como asignatura obligatoria en medicina y además de aplicación inminente.

P: Otra de las personas que también ha sido importante para usted ha sido José Luis Sampedro, ¿por qué?

R: José Luis Sampedro es de las pocas personas que ha sabido vivir bajo un concepto diferente a lo que sabemos hacer, en donde los sentimientos juegan un papel fundamental. Era un economista que luchaba por cambiar los parámetros económicos de la sociedad de riqueza-pobreza y que tenía una magia especial para escribir; prueba de ello es su obra La sonrisa etrusca. José Luis Sampedro se topa de frente con una grave enfermedad y ante ello ve que tiene dos alternativas: o aprovechar esta situación y aprender todo lo que pueda de ella o dejarse llevar y sufrir.

P: Y cambiando de tercio, para Usted ¿tiene espacio la belleza en la enfermedad?

R: Por supuesto, la belleza está por ejemplo en la manera de mirarse que tienen un familiar y un paciente enfermo, en la manera de tocarse, de tratarse. La vida no existe sin belleza, y así la tenemos que entender. Por ejemplo, yo trabajaba en Urgencias y cambié a la Unidad de Hospitalización a Domicilio (UHD)…pues hace apenas cuatro días viví la experiencia de un paciente ingresado en casa y vi cómo la familia hablaba con ese paciente, cómo le trasmitía las emociones, … Ver como un esposo cuida de su mujer con demencia, todo eso es belleza, es belleza en estado puro. Creo que sólo tenemos que buscarla un poco o abrirnos a poder percibirla.

Culturalmente nos han enseñado que el enfermo es algo que hay que retirar, al igual que los ancianos o la muerte incluso, porque da pánico. Pero yo creo que hay que saber convivir con ella.

P: La literatura ha centrado una parte de su intervención pero; ¿y la poesía?, ¿qué semejanzas encuentra entre medicina y poesía?

R: Los poetas tienen como un don especial ya que consiguen ver lo que nosotros vemos pero profundizando aún más.Con palabras sencillas trasmiten una intensidad increíble. Un claro ejemplo es José Hierro, un hombre que lo pasó muy mal porque estuvo 20 años con una enfermedad pulmonar crónica y llegó a la conclusión que por el dolor, por el sufrimiento, había llegado a la alegría. Son conceptos que chocan mucho pero en los que creo que a través de ellos puedes  aprender muchas cosas y así crecer y enriquecerte….Hay poetas que tienen un enlace con la medicina increíble.

P: Citando pues al poeta que usted acaba de mencionar, José Hierro, ¿la enfermedad y el dolor es algo malo?

R: Creo que las cosas no son ni malas ni buenas. Cuando uno está bien o mal sólo depende de uno mismo, las circunstancias externas te condicionan pero lo fundamental eres tú y como lo quieras ver. La enfermedad es un hecho y los hechos no son ni buenos ni malos, lo que pasa es que somos nosotros quienes le damos un valor a eso, al igual que en las emociones.

Yo a nadie le deseo una enfermedad, pero una vez ya sabes que es un hecho irrevocable, la actitud que debes tomar ante ello sólo depende de ti.

P: De su relación con la poesía hace que entre en su vida Ángel González, ¿es así?

R: Yo al igual que mucha gente, nos distanciamos de lo que no entendemos. Leí precisamente una cosa parecida de un pintor de Cuenca que hacía referencia a lo mismo pero con el arte abstracto, nos da miedo acercarnos a lo que no entendemos. Este pintor decía que el arte abstracto no hay que entenderlo sino sentirlo.

Una tía mía me dejó un libro de Ángel González y vi que, aunque no entendiese nada de él, leer aquel libro me tocaba una fibra especial y me hacía sentir algo diferente. Lo bueno de la poesía es que la puedes leer veinte veces, que cada vez te hará sentir algo diferente. 

Y sí, la poesía entró en mi vida con Ángel González porque es un poeta sencillo…yo recomiendo su libro Otoño y otras luces, porque es una maravilla. La poesía es de un contacto inmediato y mientras vas en el autobús o bajas la basura puedes leer un poema y encontrarte de frente con la belleza. A mí la poesía me está abriendo caminos insospechados con palabras que utilizamos habitualmente…es algo maravilloso.

P: La poesía y la literatura son esenciales en su vida y en su trabajo, pero y el humor, ¿es importante en su profesión?

R: El humor es algo básico. Mientras un paciente esté con vida es imprescindible el humor porque el humor trasmite vida, te da esperanza. En mi caso cuando voy a visitar a un paciente, uno de mis objetivos es hacerlo reír o al menos sonsacarle una media sonrisa. El buen humor les da aliento y esperanza. Lo que pasa es que es difícil manejar el humor y hay gente que incluso no se siente cómoda, por eso establecen un distanciamiento entre médico-paciente porque eso da más seguridad sobre todo al médico.

P: Retomando su faceta literaria, el libro La escafandra y la mariposa, ¿es su mejor novela?

R: Es curioso porque pensando en cuáles son los mejores libros para mí, aquellos que más me gustan de todos los que he leído, casi ninguno tiene que ver con la medicina. Los libros que más me gustan son los que hablan del ser humano, y de esa relación directa entre unos y otros. Por ello, mi autor favorito es Gabriel García Márquez. De él leo e incluso releo muchas obras suyas cada año porque para mí es una gozada. Libros como El amor y otros demonios o El amor en los tiempos del cólera son increíbles. El libro de La escafandra y la mariposa muestra la valentía de arriesgarse a vivir intensamente y así se consigue crecer mucho más.

P: Para terminar este entrevista, y ya que ha citado a Gabriel García Márquez, este gran escritor ha anunciado que se retira de la vida pública a consecuencia de un cáncer linfático grave; póngase en situación por un instante e imagine que se convierte en su paciente, al que tiene durante unos segundos ante Usted, ¿qué le diría?

R: Lo primero sería darle las gracias por haberme hecho disfrutar tanto con su literatura y luego creo que le trataría como a cualquier otra persona, quizá le propondría incluso quedar para hablar de libros. Supongo que también me impondría un poco porque soy más de admiración en la distancia (entre risas).

P: Gracias Dr. Ramón García por esta entrevista y por su tiempo… y ojalá siga haciendo reír a muchos pacientes con esa riqueza literaria y con la suerte de poder encontrar la belleza día tras día.